2010/01/09

DE INTROSPECCIÓN Y SOPLAPOLLECES

En cierta ocasión, hace eones, un amigo, que ya no es más que otro apenas conocido, compartió conmigo sus reflexiones sobre una práctica que entonces empezaba a extenderse: Calzarse los auriculares y bombardearse a gusto los tímpanos con un cóctel musical personalizado; bueno, digo cóctel aunque algunos realmente sólo saben mezclar garrafón con hielo. Aquel amigo decía tener la impresión de que aquello sólo era una huída, no del ajetreo circundante, si no de la meditación, del hecho de estar cara a cara con uno mismo.

Siempre he sido un torpe pensador, así que, en aquel momento, asentí y lo tomé por cierto sin haber reflexionado nunca sobre el tema. Tampoco es que la cuestión sea como para cagar libros de metafísica o sociología; pero unos minutos atrás escuchaba, por vigésima vez al menos, un tema delicioso de Röyksopp y recordé aquella chaladura - suelo tener buena memoria, tanto más para las banalidades que para cosas de mayor importancia, quizás.

Aquel amigo del pasado era un enfermo de cristianismo sin posibilidad de curación, así que siempre pensé de él que se tenía como un puto amo de la introspección que no podía concebir lo mismo de los infieles; pero realmente se dejaba ser discutido y eso permitía buenas conversaciones.

El caso es que recuerdo tantos viajes de autobus sin pilas cargadas para alimentar el reproductor portátil - llamarlo MP3 sería una inexactitud -, en los que mi acostumbrado colchón de guitarras eléctricas aullando, de cuerdas de violín llorando, de voces desgarradoras que hacen que merezca la pena vivir o de voces suaves que lo hacen de poder soñar,... todo eso y más, digo, era reemplazado por un programa gilipollas de radio con temas musicales clónicos y rara vez disfrutables, un coro de viejunas que hablan para la persona de al lado como si estuvieran en un auditorio frenta a miles de ellas, y eso sin contar con el viejete singular y soberanamente estúpido que todos los putos días hace comentarios estúpidos, a los que en ese momento no podemos evitar oírlo, sobre la misma intro estúpida del mismo estúpido programa de radio... ¡Así sí que es difícil dedicarle tiempo al onanismo mental! - a la charla con los intestinos, si lo prefieres.

Cuando miro hacia atrás, caigo en la cuenta de que las mejores ideas suelen venir sin avisar, bien a lomos de un orgasmo acústico, bien sumido en ese caos de pensamientos inconexos que se producen en ocasiones al sacudir el cuerpo de un lado a otro bajo las sábanas mientras llega o no el sueño, incluso cuando se tiene la mirada perdida en el baño, esperando evacuar toda esa comida de los últimos días que mezclada y desechada por nuestro cuerpo a veces hasta nos podría hacer vomitar. Hasta las más lúcidas reflexiones pueden surgir cagando, vaya que sí - disculpa que me divierta tanto lo escatológico. Pero todas esas ocasiones tienen un denominador común, al menos en lo que a mí respecta, y es que nunca está presente la cacofónica marcha entre la masa, ni la jodida rutina que hace obligado tal contacto.

En fin... No es que tuviera ganas de quejarme con el pretexto de un vago recuerdo; pero así ha sido. No es que deseara escribir algo esta noche - y menos esta mierda -; pero he recuperado mis gafas tras una tonta rotura y una semana de padecer unas lentillas que medio dejaban ver y me apetecía reestrenar la vista con algo que había dejado de lado hace tanto, taaaaanto tiempo...

(Coño, por cosas como esta me llaman antisocial y bichorraro)

Röyksopp - Röyksopp forever

2008/02/23

ANIQUILACIÓN TOTAL. LAS LÁGRIMAS OXIDAN EL METAL.

El texto es lo de menos. Les recomiendo que inicien el tema musical antes de leer, que es lo realmente importante:


Kenji Kawai - Voyage to Avalon

Vuelve a estar consciente. No sabe cuánto tiempo lleva allí postrado. Tampoco puede observar la posición del sol para hacer una estimación. El hongo nuclear aún sigue ahí, aunque ahora se ha transformado en una espesa niebla de ceniza, asfixiante calor y mortal radiación.

Comprueba su armadura. Está destrozada. Su fin se acerca.

No podía establecer comunicación alguna con la base y los mecanismos de apoyo motriz estaban demasiado dañados como para poder incorporarse. El pulso electromagnético había impedido la labor de reconstrucción de los nanobots hasta hace un instante. Posiblemente, el zumbido de la maquinaria reactivándose le había devuelto a la cruda realidad.

Empezó a toser incontroladamente y advirtió con la lengua el goteo constante de la sangre emanando de sus encías. Giró la cabeza hacia un lado y comprobó que, más haya de su brazo, una flor ennegrecida por el calor y practicamente marchita era mecida por el envenenado viento. Presenciaba el triste acto final de la historia de la humanidad sobre el escenario de su planeta natal. No podía imaginar cuántos planetas padecerían aquel atroz desenlace a manos de su especie. Por un par de décadas se habrían salvado, pero la tecnología siempre ha sabido adelantarse, sobrevivir, al monstruo que le ha dado sus más brillantes frutos: la guerra.

Recuerda por qué estaba en uno de los bandos, y ahora la razón le parece tan vacía, tan estúpida, que las lágrimas huyen de su cuerpo, asqueadas.

Su exoesqueleto robótico le informa: la función motriz ha sido restaurada. Ahora no quiere levantarse. Escucha el golpe de las olas contra la playa. Antes no podía percibirlas. También escucha la marcha del enemigo, hundiendo sus pesados pies mecánicos en la arena. Eso le hizo recordar cuánto tiempo llevaba sin sentir el masaje cálido de sus diminutos granos correteando entre los dedos de sus pies.

La máquina libera del casco protector a su dueño aunque emite la señal de alerta que le recomienda no hacerlo. Si bien ya no era agradable respirar el aire sin mediación de cientos de microfiltros, quería hacerlo una última vez. Ver también con sus propios ojos la horrorosa obra en la que había participado.

La marcha de bestias mecánicas se aleja lentamente, aunque un par de pasos se acercan hacia él. Mira con desgana la máscara inerte tras la que un complicado cerebro electrónico evalúa las condiciones de su oponente.

- ¿Todavía hay algo en el planeta que se pueda destruir? - Le pregunta secamente. Sabe que está hablando con un ser humano, a pesar de que su cuerpo no tenga más que unos cuantos milímetros de tejido orgánico.

- Puede que haya quedado en pie alguna estructura de escasa importancia en vuestras posiciones. Pero creo que eres el único superviviente del Clan sobre la faz de la Tierra.

- ¿Perseguiréis a los que hayan escapado por las Puertas Galácticas, verdad?

- No permitiremos un contraataque; y vengaremos la destrucción de nuestra nación.

Vuelve a toser con fuerza, sin posibilidad de evitar que sus pulmones quieran explotar. La máquina espera. No hay compasión alguna en su cuerpo artificial, pero tampoco la había en su cuerpo original. El último superviviente del Clan, tiene una última pregunta que hacerle a su frío adversario.

- ¿Recuerdas por qué comenzamos a destruirnos?

No hay ninguna reacción física notable en el guerrero enemigo. Sabe que está meditando la respuesta, pero jamás sabrá si hubo lugar para el desconcierto en aquel engendro mecánico.

- Ya no importa.

Extiende su brazo reconvertido en un cañón láser y apunta al caido en la cabeza. La muerte es instantánea y sólo queda el silencio. De todas formas, el mecanismo de autodestrucción del exoesqueleto ya había sido activado.

Otro hongo nuclear adornaría grotescamente el horizonte visto desde cualquier otro lugar del planeta. Aunque ya no quedaba nadie que pudiera lamentarlo.

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El texto está inspirado en esa obra de arte perteneciente a la banda sonora de "Avalon" (disco absolutamente genial casi en su totalidad) y en el mejor juego de estrategia que un servidor haya tenido en sus manos: Total Annihilation.

2008/01/20

OTRO RELATO DE LO QUE NO FUE Y DEBIÓ SER

Tus ojos son, sin lugar a dudas, el origen del universo. Para que pudieran existir, la gran piedra hizo ¡bang!, los gases y sus miles de elementos se solidificaron, de la nada apareció mágicamente todo o como diablos fuera.

La causa, repito, estaba en el perfecto y límpido mar azul de tu mirada.

Eso me pareció al verte en los pasillos del centro comercial, con un aire más cansado que triste (aunque se advertía perfectamente la mezcolanza de ambas), mientras repartías folletos publicitarios a aquellos que cruzaban mínimamente sus pasos contigo; a los zombies que bien había retratado Romero. Mientras yo, otro zombie más - cómo no -, tenía una pelea entre la memoria y los sentidos: intentaba recordar que había ido a comprar a la par que mi atención rogaba imperiosamente contemplarte.

Entonces me miraste. Mantuviste tus ojos sobre los míos, indignos, durante unos segundos que me llenaron de dicha; lo hiciste varias veces mientras repetías el recorrido que te habían indicado para hacer tu trabajo, una labor que no te merecía (que no se merecía a nadie, qué diablos).

En aquel momento, de mi memoria se borró todo lo innecesario (aunque, por suerte, conservé el habla) y tuve que ir a tu encuentro. No podía revelarte lo que ya había discurrido sobre el nacimiento del universo; puesto que, tal idea, no sería considerada propia más que de un romanticismo arcaico, ya extinto y casi repudiado; sin embargo, tampoco podía recurrir a la simplona alabanza de tu cuerpo (casi tan perfecto como el azul de tus iris).

- Me das uno - te dije en la primera toma de contacto que debía derretir o resquebrajar un hipotético hielo, sin destruir el encuentro de nuestras miradas.

- Es publicidad de una marca de tampones - me respondiste.

...

- Oh - u ¡ouch! o ¡mierda enlatada! añadí mentalmente a tal resbalón sobre la pista de patinaje -. Bueno, la verdad es que sólo quería ver tus ojos de cerca - confesé al instante y más rápido proseguí con urgencia, temiendo al rubor que escalaba ya por mi cuello - y si el coger uno de esos puede ayudarte a terminar antes con este trabajo tuyo, estaría encantado de hacerlo.

La sonrisa que ví dibujada en tu rostro y cómo tendiste el trozo de papel mancillado (que en aquel momento fue, para mí, tan importante como la hoja de un libro sagrado lo es para un meapilas); todo aquello alivió, en gran parte, la picazón producida por el dichoso rubor, que ya había clavado su bandera en mi coronilla.

- Perfecto, si sonries otra vez así, puedes darme otro para un amigo y quizás uno más para mi hermana - El ingenio es algo que siempre ha escaseado en mí, por lo que bien podía haberte pedido mil.

- Gracias - dijo de nuevo -; pero no hace falta. Tengo para el resto del día aunque te lleves todo este montón.

Y te dejaste arrastrar una vez más por el cauce del sucio río que te habían ordenado navegar. Debía escoger con presteza pero sin imprucencia las palabras que te dedicara a continuación, con las que pudiera asegurar un nuevo encuentro.

- Puede que yo también me tire largo tiempo aquí, tengo que buscar por todo el centro por lo menos un par de veces algo que comprar. ¿Qué te parece si, cuando ya terminemos de tanto paseo, nos sentamos a tomar un refresco y nos contamos lo cansados que estamos el uno al otro?

Una vez más me dedicaste tu mirada acompañada por el guiño en tus labios.

- Me lo pensaré - fue tu respuesta.

- Vale, te lo preguntaré dentro de un rato y, ya de paso, me das otro folleto de esos maravillosos tampones.

En aquel momento reiste y asentiste.

Por ello, sobrevolando las estanterías de productos aptos para la estupidez humana, esperando volver a verte, consumo sólo mi tiempo (aprovechado éste, por tanto, como mejor podía serlo); bien satisfecho por haber descubierto el verdadero color de la vida: el azul.


Fromheadtotoe - Time


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Este texto llevaba escrito ya varios meses y es un homenaje a mi parte más cursi. No pensaba publicarlo; pero bueno, me lo debía.

2008/01/06

MUERTE Y BOLITAS DE PAPEL HIGIÉNICO (3 DE 3)

Naomi se giró abruptamente, más sorprendida que asustada; pero allí no había nada. Había reconocido el rostro de su amado, incluso se aseguraba a sí misma que había sentido el calor de su aliento acariciando su cuello. Abrió la puerta del retrete; aquélla frente a la cual le había visto, con una expresión de tristeza eterna que había estremecido el alma de Naomi; aunque tampoco encontró nada.

Se dio por vencida mientras su ojo derecho dejaba escapar una lágrima de dolida rabia ante la jugarreta provocada por sus sentidos. Se sentó allí y cerró la puerta; se llevó las manos a la cabeza, intentando aguantar el punzante dolor que escalaba por su garganta. Se diría que las lágrimas subían a dentadas por allí para llegar a su vía de escape.

- Naomi...

Entonces escuchó la voz de Paco, fuerte y claro. Empezaba a tener miedo; tenía los ojos desencajados y no sabía si sería capaz de soportar un engaño más. Podía ver con toda claridad, no obstante, los pies desnudos de un hombre, por la parte de abajo de la puerta. Preguntó con un hilo de voz si aquel que la había llamado era él.

- Naomi..., ¿creías que iba a abandonarte?

Aquellas palabras llenaron el corazón de la pobre mujer de esperanza; habiendo dudado siempre de la veracidad de supuestos hechos sobrenaturales, estaba dispuesta a creer, en aquel momento, que el amor era un lazo tan indestructible que ni la guadaña de la muerte podía cortarlo. Sin embargo, el tono con el que Paco pronunció aquellas palabras era demasiado monótono, afligido. No auguraba un feliz reencuentro; en todo caso, su amor había vuelto de entre los muertos para una última despedida.

Naomi abrió la puerta poco a poco. En efecto, había un hombre desprovisto de ropa frente a la puerta. De ser un maníaco, ya habría intentado entrar; así que, la mujer, terminó rápidamente de abrir la puerta.

Definitivamente era él.

- Naomi..., ¿creías que no vendría a por tí?

La mujer se llevó las manos a la boca para no gritar. Se fijó en el pene de su pareja, lleno de yagas sangrantes, de pus, de semen o de ambos. Una arcada sacudió el cuerpo de la desconcertada Naomi; así que levantó la vista para mirar a su amado a los ojos. Su mirada parecía igual de vacía, ajada por el tormento, que la suya misma cuando instantes antes se había mirado en el espejo. Ella se levantó entonces y lo abrazó.

- ¡Cariño! Cielos, ¡te he echado tanto de menos!... Y tú también has sufrido, ¿verdad?... ¿Dios, que te pasó?

Sus palabras tropezaban entre tanto sollozo, aunque no podía sentirse más aliviada tras aferrarse al cuerpo de su amado. Estaba allí, no era un espejismo.

- Deja el teatro, puta. ¡Me has matado tú!

Naomi sintió aquello como un brutal empujón que la obligó a caer sobre el retrete. En la voz y rostro de Paco sólo podía advertir ira.

- Yo... - comenzó a decir, aunque no sabía cómo continuar. No entendía lo que estaba pasando.

De todas formas, Paco no le dio oportunidad alguna de organizar su mente; rodeó con sus manos el frágil cuello de la confundida mujer y empezó a extrangularla. Pudo levantarla a pulso, como si ella fuese un muñeco de trapo. La zarandeó en el aire mientras la insultaba.

- ¡Puta! ¡Debí hacer caso a mi madre! Ella te había calado, ¡verdad, zorra? Creías que nadie descubriría cómo me mataste, pero no hacía falta; ¡la venganza revive a los muertos!

La violencia con la que el espectro de Paco agitaba el pobre cuerpo de Naomi, que intentaba defenderse lanzando patadas contra él sin que alguna pareciera alcanzarle, finalmente produjo que su cuello se partiera.

La mujer cayó sobre el inodoro, su mente permanecía levemente conciente, pero su cuerpo ya había perecido. Su cabeza estaba apoyada contra la pared, mientras el peso del cuerpo la arrastraba hacia abajo; sin que hueso alguno impidiera que una y otro formaran un ángulo recto. Naomi no podía respirar, de nuevo.

Paco había desaparecido nada más romper el cuello de la incrédula novia. La puerta del baño se cerró pausadamente. Sólo quedó el silencio.

EPÍLOGO


Joaquín se quedó en la puerta, dando caladas interminables a un cigarrillo ya consumido. Angustias recorría la casa de su hijo muerto entre lamentos y maldiciones; deteniéndose a cada paso; buscando una evidencia contra Naomi. Pronto, sus firmes pasos se hicieron tan pesados como el plomo, y su búsqueda se transformó en un paseo errático por un infierno de recuerdos. Cuando no pudo más, se sentó en el lugar que tenía más cerca y, casualmente, ése era la cama de Paco.

Allí rompió a llorar. Por primera vez, se arrepentía de haber sido tan necia y terca. Lamentó cada pelea que había iniciado con él por culpa de Naomi; por primera vez consideró que la chica pudo no mentir cuando le dijo lo mucho que amaba a Paco. Tal vez sus lágrimas eran tan sinceras como las suyas. Tal vez, las rencillas que tanto había distanciado a madre e hijo la tenían a ella misma como culpable. Angustias se avergonzó de haber deseado más de una vez que Naomi le hiciese un daño irreparable a su hijo para que éste viese cuánta razón tenía al desconfiar. Se avergonzó también de haber deseado, aquella misma tarde, que Naomi sufriese una terrible muerte por lo que le había hecho a su hijo.

Tanto odio la asqueó, finalmente.

Cuando pudo abandonar sus reflexiones, echó un vistazo a su alrededor. Se encontraba desorientada, necesitaba distraerse. Encontró un destrozado libro, abierto de par en par, sobre el escritorio de su hijo. Se levantó y ojeó un poco las primeras páginas. El autor afirmaba que existían personas con el poder de alterar la realidad a su gusto, podían deformar tanto su percepción como la de otras personas hasta cotas inimaginables; de forma inconsciente, normalmente, al principio. No leyó mucho más, no veía bien sin sus gafas y todo aquello le parecía una soberana estupidez.

Aquella tarde, un empleado de la limpieza encontró el cuerpo sin vida de Naomi en el servicio de señoras. La autopsia no reveló señales de violencia; tampoco existía droga o enfermedad alguna en su organismo que le produjera la muerte.

2008/01/05

A continuación, os dejo con la segunda parte de "MUERTE Y BOLITAS DE PAPEL HIGIÉNICO" (si le llego a poner un título más estúpido me flagelo con un ramo de ortigas). Quiero advertiros que es un post jodidamente largo, me he pasado tres pueblos; y también he de deciros que tiene violencia, contenido sexual y lenguaje ofensivo. No es apto para niños.
...
XDD me apetecía soltar esa chorrada, lo siento. Mañana, el desenlace (seguro 100%, porque lo escribí antes que esta segunda parte).


MUERTE Y BOLITAS DE PAPEL HIGIÉNICO (2 DE 3)


Los primos de Paco; hermanos gemelos egocéntricos y detestables que mantenían una tórrida relación amorosa en absoluto secreto, ya habían hecho sus apuestas sobre el día en el que Angustias explotaría consumida de ira. Cada sollozo de Naomi hacía pensar que el momento en cuestión se hallaba más cerca. Pero se equivocaron. La madre estaba muy dolida, demasiado como para susurrar al viento, siquiera, lo culpable que era Naomi.

La ebullición de los ovarios de Angustias se produjo mucho más tarde, cuando se supo que Paco había hecho testamento y que la principal beneficiaria había sido Naomi, al haber heredado la casa en la que vivían juntos. La dolida madre había encontrado el móvil de la asesina, y había empezado a escupir veneno y sapos sobre la chica allí mismo, frente al notario que les comunicó la noticia.

- ¡Puta, más que puta! ¡Tú lo has matado por ésto! ¡Sabías que te la había dejado y por eso lo has matado maldita hija de puta!


Naomi se había marchado de viaje de negocios a Argentina. Paco supuso, con acierto, que esa semana y media sin ella sería una pequeña tortura para él. Su relación había sido intensa desde el principio: mezclando las charlas amorosas más anodinas, llenas de cursilerías que harían vomitar hasta a una lectora habitual de novelas de la colección Jazmín, con el sexo más sucio e intenso. La pareja coincidía en la concepción del cuerpo como un filtro que nos acerca al mundo por medio del placer y el dolor y, por eso mismo, no hay mayor muestra de amor que llevar hasta el límite el goce del cuerpo amado. A la mierda con historias de almas gemelas que no permiten la sintonía de sus carnes; a la mierda con mezclar en la ecuación el dolor, aunque, a veces, sea inevitable.

Paco era un adicto al sexo de Naomi. Sus sesiones amatorias podían alargarse durante horas (no sólo los días festivos), sin que el orgasmo del hombre dictara el punto y final; para suplir la ausencia del falo ya estaban la lengua, los dedos... o los puños al completo. Ella también sabía utilizarlos bien. Por todo ello, esa semana en la que sólo sus voces entrarían en contacto, y siempre a través del estéril zumbido eléctrico del teléfono, tuvo que ingeniárselas para evitar un jodido bajón. La dependencia es una de las desventajas del amor más ciego, sin duda.

Puesto que no era un hombre muy imaginativo, su primera idea fue la de retomar su vieja afición por la lectura. Naomi había recibido como regalo toda una estantería llena de libros desgastados de una amiga bibliotecaria (ya que esta se negaba a poner fin a la vida útil de aquellos despojos). Así pues, Paco, tendría dónde escoger.

Tomo en sus manos un viejo ejemplar casi destrozado de una obra menor de ficción, que versaba sobre un grupo de personas que tenían el poder de alterar su propia percepción o el de terceras personas, haciéndoles ver, oir o tocar cosas que no existían. El autor aseguraba, nada más comenzar el prólogo de la historia, estar en peligro de muerte por revelar tamaño secreto.

Ignoró ese ardid literario inicial, pero se interesó rápidamente por la naturaleza de tales poderes sobrenaturales. Poco tardó en imaginar que tenía esa habilidad y de qué formas haría el amor a su ardiente novia.


Joaquín y el notario contuvieron a Angustias, que entre sus dedos había secuestrado un largo mechón del pelo de Naomi y dispuesta estaba a quedárselo, arrancándolo de raiz, si fuese preciso. La mujer agredida, hizo algo que nadie habría esperado: no se defendió. Se sentó en la silla sin decir palabra, reteniendo el llanto y clavándose las uñas en las palmas de las manos hasta herirse. En otras circunstancias, no guardaría su rabia; pero ahora no había nada que guardar, salvo tristeza.

Naomi no respondió a ningún insulto o acusación de Angustias. Espero pacientemente a que expulsara toda la bilis de sus entrañas, aunque cada palabra le atravesara el corazón. La anciana, histérica, abandonó la habitación, seguida por Joaquín, que no hacía más que disculparse con los presentes.


Paco fue capaz de terminar el libro en un par de tardes. Le decepcionó encontrar tan poca acción tras la promesa inicial de peligrosidad. Sin embargo, sus propias fantasías se habían beneficiado altamente de la quimera planteada en él.

Faltaban siete días todavía para reencontrase con su amor y se había llenado la cabeza con situaciones lujuriosas e imposibles. Pudiendo alterar la realidad, se imaginaba a sí mismo visitando a su deseada Naomi con tres o cuatro penes con los que obsequiarla; se inventaba inmensas orgías en las que se multiplicaban sus cuerpos y se exploraban unos a otros, sin distinciones, en una vorágine de pulsiones sexuales.

Aquella noche se masturbó ferozmente hasta quedar dormido y olvidó poner el despertador; como también había olvidado que al día siguiente debía volver al trabajo, a la gris realidad.


- No creo que sea buena idea, Naomi.

Joaquín se asomaba al pasillo nervioso; había apagado su voz casi del todo para evitar que su madre la escuchara. Media hora tardó en tranquilizarse Angustias, en el sofá de aquel edificio tan sucio por dentro como limpio parecía por fuera.

- Ya se ha desahogado, no volverá a atacarme. Por favor, quiero solucionar esto con ella de una vez.

El pobre cuarentón, que apenas podía ocultar lo nervioso que le ponía estar cerca de tan colosal mujer, cedió con simulada desgana. Comería mierda si ella se lo pidiera.


La luz de la mañana empapó los párpados de Paco del color sangriento de un atardecer; un color que le transportó al reino de los despiertos con lentitud. Percibía algo más que tiraba de él con más fuerza; un agradable cosquilleo en el glande que se iba extendiendo por su sexo. Abrió los ojos suavemente, aunque todo su cuerpo se había despertado. Cuál fue su sorpresa al descubrir a Naomi regalándole una cuidadosa, mimosa, pausada felación. Una sorpresa harto agradable, sobra decir.

- Naomi, ¿cómo es que estás aquí?

Su ángel levantó levemente la cabeza y le sonrió.

- No estoy aquí.

Paco desvió la mirada al escritorio, donde se encontraba el libro que había desatado inintencionadamente su líbido la pasada noche. Entonces intentó volver a la realidad. Se percató de lo tarde que era, que debía ir a trabajar, que aquel libro sólo era ficción y que no era posible engañar a los sentidos de forma tan descarada. Pero Naomi seguía ahí. Y dejaba que su pene se deslizara sobre su lengua hasta que llegaba a la garganta, quedando suavemente aprisionado por el paladar.

Era una sensación tan intensa, que se dejó invadir por la locura. Le pesaban los párpados, volvía a sentir el manto del sueño.

- Mi querida Naomi...


Angustias apretó los dientes bajo sus arrugados labios cuando la vio acercarse. Se sentía más vieja que nunca, ahora que la tensión del momento anterior la había debilitado tanto como para no ser capaz de levantarse, a pesar de que Naomi acababa de sentarse a su lado.

- Señora, hace tiempo que debimos arreglar nuestras diferencias; por favor, hablemos.

- No tenemos nada de qué hablar.

- Pues escúcheme entonces - Naomi, que hasta entonces había pronunciado sus palabras con un hilo de voz, como si se le escapasen de la boca, se volvió enérgica -. Amé a su hijo como no he amado a nadie en mi vida ni creo que pueda volver a hacerlo. Por ese amor, he intentado llevarme bien con usted - Aunque por sus mejillas empezó a resbalar la salada sabia del alma, su voz no se quebraba -. Sé que no está tan ciega como para no haberse dado cuenta de que, su hijo y usted, se estaban distanciando y ¡no quiera echarme la culpa a mí! Si hubiese intentado aceptarme, si realmente le hubiese creido cuando le decía lo feliz que era conmigo... creo que habría muerto siendo completamente feliz... - No podía mantener la entereza por más tiempo y se marchó.

La vieja Angustias también acabó llorando.


Sólo el rugido del orgasmo le volvió a despertar. Gemía y se retocía mientras un lametón de protones y electrones sacudía su vientre. Jamás había sentido una culminación tan violenta, tan placentera. Cuando las sacudidas remitieron levemente, pudo ser conciente de un hecho ciertamente desagradable: La eyaculación era igualmente violenta.

Su preocupación aumentó exponencialmente al no cesar la cadena de orgasmos, ni el fluir del semen. Apenas podía moverse, cada fibra de su cuerpo permanecía en tensión. "¿Por qué diablos no para?", preguntó a la nada de la habitación cómo si ésta pudiera responderle.

Pasaron los minutos. Paco estaba asqueado e indefenso ante la invasión de sus propios fluidos. El colchón empezaba a gotear. Su polla era un puto géiser.


- Naomi, ¿a dónde vas? ¿qué ha pasado?

Ella sólo sonrió e hizo un gesto con la mano para que Joaquín dejara de preocuparse. Siguió caminando a paso ligero por el pasillo. Se sentía mucho más aliviada después de dar por zanjada la discusión con Angustias. Su arrebato de furia anterior sería el último. No desperdiciaría saliva intentando que la respetara ni una vez más.

Se metió en el lavabo.


Pasó media hora. Creía que, de un momento a otro, se tragaría la lengua o le daría un infarto. El placer se había fundido con la agonía y una aguda nota de dolor se hacía paso entre la rigidez de sus músculos. Observó, incrédulo, cómo se había inundado la habitación; pronto, pensó, su cuerpo inerte empezaría a flotar lejos de la cama. No alcanzaba a recordar cuándo había cerrado la puerta, pero, de todas formas, no se trataba de un cierre hermético, joder. Se disipaba su cordura.

Entonces reparó en el joven alemán Hans, uno de los personajes del maldito libro. Había descubierto sus poderes para alterar la realidad siendo un niño; algo no muy habitual, según el autor; y que había muerto aplastado contra el suelo al saltar desde una azotea. Había intentado volar. El narrador consideró que la causa más probable es que el pobre chico no pudo controlar sus poderes, ni fue capaz de distinguir entre sus fantasías simuladas y la realidad física.

Paco aceptó que eso mismo le estaba ocurriendo él. Se daba por muerto, atrapado por su propio deseo.

Entonces apareció Naomi.

Más bien, emergió, como si todo el rato hubiese estado tumbada en el suelo de la habitación. Estaba desnuda. Sintió un gran alivio al verla.

- Naomi, Naomi ¡ayúdame! No puedo moverme.

El odio se reconoce fácilmente en cualquier rostro, pero Paco no podía concebirlo en el de su amada. Resultaba incomprensible, incluso después de haber regado de semen toda lo jodida habitación.

Ella no habló, sólo cogió del pelo a Paco y hundió su cabeza en el mar de lefa. Éste intentó resistirse, pero su cuerpo estaba muy débil. Intentó zafarse, dando coletazos como un pez; aunque sus articulaciones parecieran oxidadas y pobladas por un millón de diminutos cristales. Ella lo soltó.

Paco empezó a vomitar, mientras ella se reía a carcajadas.

- ¿Es un buen libro, verdad? - Volvió a fruncir el ceño; el pobre hombre no hacía más que temblar y balbucear. Tras unos segundos, su endemoniado ángel prosiguió - ¿Crees que cualquier memo puede desarrollar esta habilidad? Sólo unos cuantos elegidos podemos hacerlo; y tengo objetivos más ambiciosos que follar con una legión de clones tuyos.

Finalmente, lo arrastró fuera de la cama. Lo tiró al fondo y, con una pierna sobre su pecho, evitó que se levantara.

Paco dejó de eyacular y de respirar a los pocos segundos. Para siempre.


- ¿A dónde quieres ir, "mama"?

Angustias despejó la nariz con el pañuelo, emitiendo un sonoro y largo estruendo, mientras Joaquín la seguía hasta el coche.

- Llévame a casa de tu hermano.

Aunque su hijo le pidió una explicación, no le quedó más que aceptar la orden sin rechistar; de lo contrario, ella no dudaría en coger un taxi o ir a pie hasta allí.

Naomi seguía en el baño; hipnotizada frente al espejo. Sus ojos se habían nublado y vagaba entre sus cavilaciones; aunque volvió al presente de golpe al escuchar la bocina de un coche en el exterior. Le pareció reconocer la voz de Joaquín, insultando a alguien. Se llevaba a Angustias de allí, seguramente, porque ella se lo había pedido.

Suspiró y se secó la cara con un pañuelo. Ya no lloraría más. No tenía por qué, pensó. Echó un último vistazo a su reflejo, buscando el viejo brillo de sus ojos. Pero no pudo verlo; su atención se desvió al reconocer el semblante de Paco a sus espaldas.

2007/12/30

REGALITO DE NAVIDAD: BAGMAN - PROFESIÓN, ASESINO

Mientras los medios de comunicación (así los llaman, ojo, yo no he tenido nada que ver con esa definición) nos lanzan los mensajes navideños clásicos de solidaridad y buenrollismo entre los anuncios de la nueva muñeca pijoputa de Mattel y el típico ActionMan semiarticulado con miles de accesorios que se venden por separado; la navidad, personalmente, me evoca otras emociones y reaviva otros deseos.

Quizás sea por los niños que se pasan toda una mañana explotando más de una decena de cajas de pertarditos, uno a uno; diversión que no alcanzo a comprender ahora, como tampoco era capaz de hacerlo en mi infancia; pero el caso es que, la navidad, despierta en mí instintos asesinos. Mientras las familias modelo se sientan al lado del típico pino diseñado en Las Vegas o el más clásico portal de Belén a ver la última comedia familiar en la que el protagonista es un notas que se viste de rojo y viaja sobre un trineo volador; yo veo películas de zombies o de asesinos en serie.

No sé por qué no puedo dejar de asociar esta fiesta, de orígenes no menos insustanciales, con la imagen de esos no muertos con la boca abierta, en una eterna mueca de bobería, que se dirigen al centro comercial, impulsados por la fuerza que la rutina de su vida anterior ejerce sobre su (renovado) canibalismo postmortem. Aunque prefiera la tensión de la nueva versión de Zack Snyder, la original "Dawn of the dead" de Romero describía la realidad de una forma sublime a la par que grotesca; muy interesante, en definitiva.

Lo que ocurre es que tampoco soy un fanático y me cansa ver lo mismo una y otra vez, los "mensajes" llegan a aburrirme y necesito algo de violencia gratuita sin más (siempre que se trate de ficción, faltaría más); por ello siempre acabo rebuscando entre lo más bizarro. Y tras ese buceo en las profundidades internauticas de la serie B y Z del cine; entre monstruosidades tildadas con acierto de bazofia absoluta por la mayoría, no tanto por los amantes del gore; he encontrado una joyita que quiero compartir con vosotros.

Se trata de "BAGMAN. PROFESSION: MEURTRIER" (PROFESIÓN: ASESINO), también conocida como "BAGMAN. OPERATION MASSENMORD" (OPERACIÓN MASACRE).

***ATENCIÓN, TANTO LAS IMÁGENES COMO LOS VÍDEOS ENLAZADOS A CONTINUACIÓN NO SON APTAS PARA PERSONAS SENSIBLES***


Sí, sí, la bolsa tiene cicatrices XD


Y es que me he enrollado como el puto pedante que soy para, finalmente, hablaros de un jodido corto lleno de defectos especiales, malas actuaciones (aunque no serían bien recibidas si fuesen todo lo contrario), humor negro, maniquíes de cartón y sobras de carnicería desparramadas por el suelo. La crème de la crème en lo que a divertimento descerebrado para adultos con estómagos fuertes se refiere.

La historia es sencilla: Una chica, Kimberly, es la única superviviente de dos masacres producidas por un asesino psicópata que cubre su cara con una bolsa y que guarda infinidad de armas bajo su abrigo, desde cuchillos y hachas hasta... un paraguas. El psicópata, además, sólo aparece cuando alguien pronuncia su nombre 3 veces (a lo Candyman, cierto). Al ser la principal sospechosa, Kimberly es interrogada por un agente del FBI, al que le encanta el café (¿a que parece irrelevante?, pues... lo es). La chica entonces relata la terrible experiencia sufrida.

A los (dos) que me conocéis más allá del blog, ya os había enseñado, mucho tiempo atrás, parte del vídeo, del que existen multitud de copias en youtube; pero quería compartir con el resto (otros dos o tres) esta burrada y, de paso, dejar a vuestra disposición el DVDRip del corto en cuestión íntegro con sus subtítulos y todo.

Creo que ya no hace falta añadir nada más sobre la historia; si acaso, echadle un vistazo al corte alojado en youtube:



... también podéis visitar su página oficial; donde es posible (creo) comprar el DVD, que contiene otros cortos como Mauvaise Dose:



... y si realmente os apetece bajar el DVDRip del corto de Bagman con buena calidad, picad el siguiente enlace (necesitaréis eMule):

Bagman - Profession meurtrier...ogm

También podéis echarle un ojo al videoclip de Killwhitneydead que ponen la música de los créditos finales, heavy del bueno aunque en una dosis demasiado pequeña:



Con respecto al ripeo, el vídeo contiene el audio en francés (versión del original) y en alemán. También tiene dos subtítulos en castellano y uno en inglés.

Lo de los dos subtítulos en castellano tiene su historia: me llevó su tiempo encontrar la versión inglesa (por suerte estaba en www.opensubtitles.com) y no encontraba nada en nuestro idioma; así que, ayer, me dio por traducirlo como buenamente pude (sí, que si soy un cacho friki, que si ya no volveré a tener vida social, blah blah blah...). Me quedé medianamente satisfecho con el resultado, pero había partes sin subtitular en el original debido a que uno de los personajes (de los más divertidos, por cierto) habla en inglés; y si me es jodido traducir inglés escrito, no te digo nada del inglés hablado. Así que realizé una nueva búqueda OMITIENDO el nombre del psicópata protagonista y ésta me condujo a unos subtítulos perfectamente traducidos al castellano (en la web argentina www.subdivx.com), cuyo autor, con toda seguridad, había utilizado como referencia los mismos que había encontrado yo en inglés. Si hubiese sido un Googleador profesional, no hubiese perdido el tiempo traduciendolos; pero como ya estaban hechos, no los iba a borrar. Lógicamente, tienen sus diferencias y la parte que pude traducir "con el oído" creo que es algo más fiel ("Sink the ship! Ain't no thing like a chicken wing! Yo know what I mean?" XDD es absolutamente genial).

En todo caso, ¡disfrutad de este regalito que os hago! Y sed buenos, de lo contrario (como dirían los magnánimos Les Luthiers) tendré que "llamar al Hombre de la bolsa"... tres veces.

2007/12/29

EL MEME DE OVEJA BERSERKER

1- Coge el libro que tengas más cerca, ve a la página 18, escribe la línea 4:
"Pero fueran las que fueran las excentricidades de su sobrino, madrugar no figuraba entre ellas."
Agatha Christie - Un cadáver en la biblioteca.
Juro que no ha sido adrede.

2- Si extiendes tu brazo derecho ¿Qué llegas a tocar?
Nada, tanto si lo extiendo hacia adelante como si lo hago hacia los lados. Tengo bastante espacio, sí.

3- ¿Qué fue lo último que viste en la tele?
En la tele, tele, la insipida pelí navideña de Shrek; es lo que tienen las cenas navideñas, no hay ordenador cerca.

4- Sin mirar, ¿qué hora es?
Serán más o menos las 18:00.

5- Ahora, mira, ¿Qué hora es?
Las 17:40.

6- Dejando a un lado el ordenador ¿Qué oyes/escuchas?
El calefactor que está a mis pies y a mi sobrino dando trastazos con sus juguetes en el salón.

7- ¿Cuanto tiempo estuviste fuera el día en que estuviste más tiempo en la calle?
Jodo, de eso hace mucho tiempo ya... dejémoslo en 16 horillas más o menos.

8- Antes de escribir esto en tu blog que hacías?
Antes del blog no había nada, y de la nada surgió el blog, claro.

9- ¿Qué llevas puesto ahora?
Un chandal que tiene una bonita raja en la entrepierna XD. Tendré que comprarme otro.

10- ¿Soñaste anoche?
Si lo hice, no lo recuerdo. En todo caso, seguro que había zombies o ancianas con metralletas.

11- ¿Cuanto tiempo te estuviste riendo la última vez?
La última vez que me reí... pues unos segunditos, que tampoco la cosa era para descojonarse durante media hora.

12- ¿Qué hay en las paredes del cuarto en el que estás?
Pues un reloj que nunca miro y que creo que no está puesto en hora... no lo voy a mirar ahora tampoco para confirmarlo.

13- ¿Has visto algo extraño últimamente?
Unos minutillos de "Inland Empire", la última pelicula de Lynch de la que tengo noticia. No creo que haya nada más extraño XD.

14- Falta la 14.
Ya veo.

15- ¿Cuál es la última película que has visto?
Jesus Christ Vampire Hunter... y lo peor es ¡que llegó a divertirme! (¡¡y sin drogas!!).

16- Si te hicieras multimillonario/a de la noche a la mañana; ¿Qué comprarías?
Lo que se compraría cualquier joven mileurista: Una casa.

17- Algo sobre tí...
Dicen que soy muy formalito. No han visto la pila de cadáveres del sótano MUAHAHAHAH.

18- Si pudieras hacer algo en el mundo, independientemente de la política, ¿Qué harías?
¿Algo importante? Cuando era más ingenuo quizás tuviese alguna aspiración, ahora no me motiva nada.

19- ¿Te gusta bailar?
La última vez que lo hice se produjeron varias muertes por ataques incontrolados de risa... y además cansa sin ser gratificante. Vamos que no.

20- ¿Qué piensas de George Bush?
¿Habéis visto el capítulo cuatro de la 6ª temporada de Padre de familia? Pues sí, yo también lo considero un genio.

21- Imagina que tienes una niña; ¿Cómo la llamarías?
No tengo tanta imaginación.

22- Imagina que, en vez de tener una niña, tienes un nene ¿Cómo lo llamarías?
Manía tenemos con tener niños ¿eh?

23- ¿Te gustaría vivir en el extranjero?
Viajar al extranjero, sí (First destination: Japolandia, quiero ver con mis propios ojos los WC de allí XD); pero quedarme a vivir...

24- ¿Qué te gustaría que te dijese Dios cuando llegues al cielo?
Que yo llegue al cielo es mucho suponer; son tantas las veces que he defecado en su sacrosanta figura... ¡y las que quedan!

25- Indique usted a las cinco personas nominadas para hacer el test:
Bueno, con la misma intención con la que me lo ha pasado Oveja Berserker, se lo paso al chicocostra (postea algo, coñe; pero que no sea un vídeo de Mazinguer Z cantando por bulerías, por favor) y... a nadie más, la verdad. No me van a hacer ni puto caso de todas formas XD. Pero vamos, que al que le mole la idea que se lo copypastee y que avise pa echarle un ojo.

Salutes.